¿Necesito tener Odoo?
No. Trabajamos con Odoo, Tango, Bejerman, Xubio, Dragonfish y con sistemas propios. Si manejás todo en Excel y facturación electrónica, también sirve: empezamos por ahí y el tablero funciona igual. Lo único que hace falta es que el dato exista en algún lado.
¿Y si no tengo ningún sistema, solo planillas?
Entonces el primer trabajo no es el tablero: es el sistema. Ese es el plan Cimiento, un sistema de gestión hecho a la medida de tu operación donde cargás ventas, compras, stock, caja y clientes, con un usuario por persona y acceso desde el celular. Migramos tus planillas actuales, así no empezás de cero. Y como el dato queda bien cargado desde el día uno, el tablero sale de ahí sin trabajo extra: por eso el plan lo incluye.
¿Por qué un sistema a medida y no uno enlatado?
Si tu operación entra en un sistema enlatado, comprá el enlatado: es más barato y te lo decimos nosotros. El problema aparece cuando la empresa tiene algo propio —una forma de armar el pedido, un esquema de comisiones, un control de depósito— y el software la obliga a trabajar al revés de como trabaja. Ahí la gente termina llevando su Excel paralelo, y volviste al principio. Un sistema a medida cuesta más al inicio y se amortiza en que efectivamente se usa.
¿Y si ya tengo Power BI?
Power BI es una herramienta de visualización, y como toda herramienta tiene un techo: llegado cierto punto, hacés lo que la herramienta permite o no lo hacés. Nosotros desarrollamos el tablero entero, así que no hay techo de producto. Si lo podés explicar, se puede construir.
Pero hay tres diferencias que en la práctica pesan más que esa:
Cómo se actualiza. Para leer un sistema que vive en tu oficina, Power BI necesita una computadora prendida con un conector instalado, y en la licencia estándar refresca hasta ocho veces por día. Lo nuestro corre entero en la nube: no hay ninguna PC de la que dependa que alguien no la apague, y el dato se actualiza cada quince minutos.
Cuánto cuesta que lo mire tu gente. En Power BI pagás una licencia por cada persona que abre el tablero. Acá el abono es de la empresa: sumás vendedores, encargados o socios sin que cambie el precio.
Dónde está el trabajo de verdad. Graficar es la parte fácil. Lo difícil es decidir cómo se imputa cada gasto, emparejar productos entre sistemas que los nombran distinto y limpiar lo que está mal cargado. Eso hay que hacerlo exista o no Power BI, y es la mitad del proyecto.
Dicho todo esto: si ya tenés Power BI andando y te sirve, no te vendemos otro tablero. Si tenés Power BI y alguien lo actualiza a mano todos los meses, ahí sí hablemos.
¿Mis datos quedan seguros?
Tu información va a una base propia, separada de la de cualquier otro cliente. La conexión a tu sistema es de solo lectura salvo que vos pidas expresamente lo contrario. Cada persona entra con su usuario y ve únicamente lo que le corresponde: el encargado de depósito no ve los márgenes, y el vendedor no ve el estado de resultados.
Todo corre en infraestructura en la nube, con conexión cifrada y respaldo automático. No hay un servidor en tu oficina que mantener, ni una computadora que tenga que quedar prendida, ni una planilla dando vueltas por mail.
¿Cuánto tarda en estar listo?
El tablero, entre dos y tres semanas desde que tenemos acceso al sistema. La tienda, entre tres y cuatro según el tamaño del catálogo. El monitoreo de precios, dos semanas. El sistema de gestión completo, entre cuatro y cinco. En el caso del tablero, en la primera semana ya estás viendo tus propios números, aunque falte ajustar.
¿Qué pasa si un día dejo el abono?
Te llevás tus datos completos y, en el caso de la tienda, el código. No trabajamos con contratos de permanencia ni con formatos cerrados. Si el servicio deja de valer lo que cuesta, preferimos que nos lo digas y no que te quedes atado.
¿Trabajan en todo el país?
Sí, el trabajo es remoto de punta a punta y los clientes están en distintas provincias. Las reuniones son por videollamada; la implementación no requiere que nadie viaje.
¿Por qué no cobran por hora?
Porque cobrar por hora premia la lentitud y te obliga a controlar algo que no podés controlar. Acordamos un alcance y un precio cerrado. Si tardamos más de lo previsto, el problema es nuestro.